ALOCUCIÓN DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II
A LOS ALUMNOS DEL SEMINARIO DE SAN JOSÉ, EN NUEVA YORK
Sábado 4 de enero de 1997
Queridos amigos:
Me complace dar la bienvenida al rector y a los alumnos del seminario de San José, en la archidiócesis de Nueva York. Este encuentro me recuerda la cordial acogida que me brindasteis durante mi visita a Dunwoodie hace exactamente un año. Al concluir el seminario de San José la celebración de su centenario, habéis venido en peregrinación a Roma, para visitar las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo y seguir las huellas de innumerables mártires y santos de todas las épocas de la vida de la Iglesia. Que su ejemplo os impulse a proseguir vuestro esfuerzo por crecer en santidad y en caridad pastoral.
Como todos los seminarios, también el vuestro ha de ser una comunidad que reviva la experiencia original de los Doce que siguieron a Jesús (cf. Pastores dabo vobis, 60).
Pido al Señor que, uniéndoos al Maestro divino mediante la oración y el estudio, escuchéis su llamada al servicio en la Iglesia y respondáis con un corazón generoso y lleno de amor. Os encomiendo a vosotros, así como a vuestros familiares y amigos, a María, Madre de la Iglesia, y a san José, patrono de vuestro seminario. A todos os imparto cordialmente mi bendición apostólica.
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